• Hernia de disco. Cómo evitar la cirugía

    hernia de disco

    Empezaremos sabiendo qué es un disco.

    El término correcto es un disco intervertebral y, como su nombre indica, el disco es una estructura localizada entre los huesos espinales (vértebras). El disco se compone de dos partes: la parte central de consistencia gelatinosa que se denomina "núcleo pulposo" y una envoltura fibrosa externa que se denomina “anillo fibroso”. 

    Funciones

    El disco intervertebral tiene muchas funciones; Separa las vértebras, actúa como un amortiguador entre los huesos, ayuda a dar las curvaturas a la columna vertebral y también une las vértebras contiguas. Hay 23 discos en nuestra columna vertebral. Somos alrededor de 1 y 2,5 cm. más altos por la mañana, dependiendo de nuestra altura, edad, sexo, peso corporal, etc… La media de reducción de altura durante el día es de 1,9 cm de los cuales 1,5 cm es debido a los discos intervertebrales. Esto se debe a que durante la noche los discos absorben líquido y durante el día el líquido es exprimido por la presión que ejerce la fuerza de la gravedad.

    El dolor en el disco, la espalda y el cuello

    Los problemas con los discos en la columna vertebral son una causa muy común de dolor de espalda. La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el hecho de que los problemas de disco pueden causar dolor de espalda baja. Sin embargo, como los discos están entre cada vértebra en la columna vertebral, es posible tener dolor como resultado de un problema de disco en cualquier lugar a lo largo de la columna, por ejemplo, en el cuello o entre los omóplatos.

    ¿Qué significa una hernia de disco, protrusión de disco y prolapso discal?

    El disco, como cualquier amortiguador, puede comenzar a desgastarse con el tiempo. Con los años el disco va perdiendo líquido poco a poco (esto puede ser observado en una resonancia magnética) y comienzan a aparecer pequeñas grietas en las paredes exteriores. Si el disco se somete a una tensión indebida, el núcleo pulposo (núcleo) puede comenzar a empujar el anillo fibroso y lo va deformando. Esto se llama protrusión. La protuberancia puede empujar tanto hacia fuera, que va comprimiendo el anillo y con el tiempo una pequeña parte del núcleo va rompiendo las capas del anillo y puede escaparse a través de él. Esto se llama un prolapso del disco.

    El anillo fibroso es sensible al dolor por lo que cualquier problema con el disco puede causar dolor, pero además un prolapso puede sobresalir y de esta forma comprimir la raíz de un nervio espinal.

    Una hernia discal consiste en la salida de parte del núcleo pulposo a través de una fisura en la “envuelta fibrosa” del disco. La diferencia entre “”hernia” y “protrusión” es que se haya producido salida del contenido (“hernia”) o sólo deformación de la envuelta, sin salida de contenido (“protrusión”).

    Los síntomas de que existe compresión en las raíces nerviosas pueden ser dolor, entumecimiento, hormigueo o pérdida de potencia.

    En casos severos el disco prolapsado o herniado puede entrar en el canal medular causando signos de compresión de la médula espinal, haciendo difícil el sentarse, estar de pie, caminar, levantarse, moverse, orinar, defecar o estornudar.

    Los osteópatas están capacitados para valorar esos signos de “bandera roja" y saber diferenciar los casos que pueden tratarse mediante la osteopatía y aquellos que requieren una intervención quirúrgica urgente.

    ¿Qué soluciones hay?

    Encontrar la mejor solución para un paciente que sufre de hernia de disco depende de numerosos factores. La edad, la gravedad de los síntomas, los hallazgos de los exámenes físicos y los resultados de la RMN y de los rayos X deben ser considerados antes de que se aplique un tratamiento eficaz y específicamente adaptado al paciente.

    Las opciones de tratamiento pueden dividirse en medidas conservadoras o quirúrgicas. En este artículo queremos centrarnos en evitar la cirugía y por eso vamos a ver las técnicas menos invasivas

    Opciones conservadoras

    La terapia reina en estos casos es la osteopatía. Es el método más eficiente y seguro para los problemas articulares,  su éxito estriba en tratar tanto la zona del dolor como su causa biomecánica y neurológica, combinando estiramientos, manipulaciones y masajes.

    El tratamiento convencional que prescriben los médicos, con fármacos, es útil en el control de los síntomas del dolor pero no para atacar la verdadera causa del problema. Tanto los AINE (medicamentos antiinflamatorios no esteroides) como los medicamentos basados ​​en esteroides son útiles en la reducción de la inflamación alrededor de los nervios afectados, lo que disminuye el dolor, pero debido a sus posibles efectos secundarios (dañan riñones / hígado) solamente deben ser utilizados puntualmente.

    Diagnóstico y tratamiento

    Cuando usted acude al osteópata, será de mucha utilidad que le lleve cualquier prueba de radiodiagnóstico que tenga, porque para hacer un diagnóstico correcto lo primero que tendrá que hacer el osteópata, será un historial minucioso. El siguiente paso es un examen físico completo que incluya pruebas de fuerza muscular, reflejo y percepción.

    Una resonancia magnética es la prueba más comúnmente utilizada para ayudar en el diagnóstico, pero sólo es útil cuando se utiliza junto con los resultados del examen físico.

    Una radiografía no será capaz de mostrar si hay prolapso o hernia de disco, pero puede mostrar si hay pérdida de altura del disco, que es un signo de degeneración, y cualquier otra anormalidad ósea.

    A continuación su D.O en osteopatía descartará posibles causas patológicas, para luego buscar el origen de su dolor, el cual puede ser debido a problemas del sistema nervioso central, compromiso con nervios periféricos, bloqueo articular, espasmo muscular…

    Una vez localizada la causa, el osteópata comienza a aplicar ajustes especializados, estiramientos específicos, masaje osteopático etc. Primeramente se centrará en la disminución de la carga colocada en el disco, focalizándose inicialmente en el problema primario mediante el reajuste de desequilibrios musculares, restaurando la movilidad y fortaleciendo las estructuras afectadas. Una fuerte estabilidad espinal es su mejor defensa para prevenir y solucionar los problemas de disco. También es muy importante considerar una postura correcta, la ergonómía en el trabajo, la pérdida de peso y un programa de ejercicios adecuados.

    Además es muy importante que permita que su cuerpo descanse, que modifique las actividades diarias y evite cualquier factor agravante. Al principio, el reposo en cama con las rodillas dobladas para aliviar la presión sobre el disco puede ser beneficioso, pero el reposo prolongado en cama durante más de 48 horas puede ser perjudicial. Las actividades diarias deben ir normalizándose después de este período, pero escuchando a su cuerpo. De esta forma se irá recuperando de una manera completamente natural.