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  • Cólicos del lactante

    Uno de los problemas que estudia la osteopatía infantil son los motivos por los que se producen trastornos en el tracto estómago-intestino.

    Los estudios americanos han dado por resultado que la sensibilidad psíquica de la madre durante el embarazo puede ser un punto de arranque para los problemas de cólicos del lactante, ya que el niño es testigo, a través de las conexiones hormonales, de todas las situaciones de estrés que confluyan en la madre.

    Otros orígenes muy distintos para los trastornos del tracto estómago-intestino se basan en la zona de las vértebras cervicales o de la base del cráneo. Se muestran en forma de asimetrías o compresión que se han originado durante el embarazo o en el momento del parto, e influyen en los nervios intestinales que salen de la base del cráneo, que son los que controlan la digestión. Si estos nervios están excitados aparecen los trastornos típicos. El osteópata infantil trata entonces el cólico del lactante eliminando, con las manos, las asimetrías y compresiones producidas.

    También los denominados traumas umbilicales pueden provocar los cólicos del lactante. Se producen cuando, tras el nacimiento, el cordón umbilical se seca demasiado pronto y todavía no se ha eliminado. Por ello, el niño puede reaccionar de un modo reflejo con tensiones en el estómago, que pueden manifestarse en forma de cólicos del lactante.

    Lo que uno mismo puede hacer

    Las infusiones con semillas de comino, hinojo o anís, tanto solas como en la misma proporción con té, ayudan a reducir los gases.

    Son convenientes suaves masajes abdominales en el sentido de las agujas del reloj y la utilización de ungüentos contra gases que se venden en las farmacias.

    ¿Tu bebé sigue llorando mucho y ya no sabes que hacer?

    Hay bebés que lloran mucho, sin motivos aparentes, gritan constantemente y son muy difíciles de consolar.

    Si tu bebé llora de forma prolongada y continua, aparentemente sin motivos, también después de haberle cambiado los pañales o de haberle dado de mamar. A menudo ocurre por la tarde o por la noche y el médico ha descartado posibles motivos más graves, se debe suponer que el punto de arranque es un cólico del lactante y por ello el niño debe ser tratado sintomáticamente.

    Así ayuda el osteópata infantil:

    Para un lactante o un niño pequeño los gritos son la única posibilidad de comunicar sus problemas. Incluso cuando el niño señale a distintas partes del cuerpo, los dolores pueden estar situados en un lugar totalmente distinto. La mayoría de los niños sólo a partir de los seis años están capacitados para localizar exactamente los dolores que les aquejan. Por lo tanto, el osteópata examina siempre el organismo al completo. Un posible motivo para los gritos constantes pueden ser las asimetrías o compresiones provocadas durante el embarazo o en el momento del nacimiento, en la zona de las vértebras cervicales o en la base del cráneo. No sólo pueden dañar los nervios cerebrales, sino que pueden llevar a un estado de tensión constante de las meninges.

    Las meninges revisten la superficie interior del cerebro y discurren a lo largo del canal vertebral hasta la parte inferior de la columna. La compresión de las meninges puede dar lugar a desasosiego e indisposiciones que el niño expresa por medio del llanto. El osteópata, con sus manos, puede reducir esas presiones.

    Niño que regurgita

    Muchos lactantes y niños pequeños hacen que vuelva a salir por la boca el alimento, incluso el ya tragado. Estas “regurgitaciones” suelen desaparecer pasados algunos meses. Como origen se supone un sistema digestivo poco maduro.

    Una vez que el médico se ha asegurado de que no hay orígenes más graves, lo que haría que el niño fuera perdiendo peso por las expulsiones de alimento, la osteopatía infantil es altamente eficiente.

    En el caso de los cólicos del lactante o de niños que gritan, los orígenes de la regurgitación se pueden encontrar en la zona de las cervicales o del cráneo. Las asimetrías o compresiones que se hayan podido producir durante el embarazo o en el momento del nacimiento influyen en el nervio glosofaríngeo, situado en la base del cráneo, que es el que controla los músculos para mamar y tragar. De este modo aparecen los típicos trastornos que el niño compensa al ir creciendo.

    Otro posible motivo pueden ser las tensiones en la zona de la entrada al estómago. La mayoría de las veces se ocasionan a través de una tensión continua del diafragma e impiden un cierre completo del cardias. La alimentación que se ha ingerido vuelve a salir. 

    IMPORTANTE

    ¡No confundir las regurgitaciones con los vómitos ininterrumpidos! En caso de lactantes y niños pequeños, los vómitos pueden llevar a una pérdida de líquidos, con peligro incluso para la vida. Ten en cuenta que, a pesar de las regurgitaciones, el niño se queda con parte de la comida pero en caso de una intolerancia alimentaria el tratamiento es muy diferente